Los Libros de mi Vida

Recordando a Louise Hay

 

Un olor, una canción, una voz, un color, un sonido, un escalofrío, una lágrima, una sonrisa, una película. Seguro que algunas de estas cosas forman parte de algunos de los recuerdos que marcan tu vida. En esta nueva sección del blog voy a hablar de libros. De aquellos libros que marcan algunos recuerdos de mi vida. Todo escritor, todo aquel que escribe, ha sido antes lector.

 

Hago esta pequeña introducción para hablar de Louise Hay. Una mujer que con sus palabras me enseñó a escuchar. Hoy estoy Recordando a Louise Hay. 

 

Muchas veces me quejo de la sociedad. Es tan fácil poder mejorarla como tan difícil querer hacerlo. Formo parte de esa generación que nació en analógico y se adaptó a lo digital. Tengo un pie en cada mundo. No envidio para nada a estas nuevas generaciones que han nacido en un mundo totalmente digital. Ellos no sabrán lo que es el placer de crecer tocando un libro de papel que no sea el del colegio. 

 

En casa de mis abuelos, de pared a pared y desde el techo hasta el suelo había una biblioteca llena de libros de todas las temáticas. En casa de mis padres, mi madre recibía cada 2 meses un libro y un nuevo catálogo de Círculo de Lectores para pedir un nuevo libro. Nadie me tuvo que enseñar a coger un libro. Tenerlos en mi entorno provocó en mí la inquietud suficiente para acceder a ellos. 

 

Algunos fines de semana iba a casa de mis abuelos. A veces con los paternos, a veces con los maternos. Unos me enseñaron unas cosas, otros me enseñaron otras. En un fin de semana de principios de los años 90 estaba en casa de mis abuelos maternos. Mi improvisada y temporal habitación de esos fines de semana estaba en la misma parte de la casa donde estaban todos esos libros. Lo último que hacía antes de dormir una noche de sábado era leer hasta altas horas de la madrugada. Una noche mis manos se dirigieron hacia un libro con letras amarillas llamado “Usted puede sanar su vida

 

los libros de mi vida

 

 

En la ingenuidad propia de esa edad y en un mundo totalmente analógico, lo primero que me impactó fue que el nombre fuese de una mujer y no de un hombre. En mi mente el nombre de Louise sonaba a Luis y pensé que era un escritor y no escritora. Primera lección que aprendí solo con la portada del libro: las cosas pueden ser como no parecen. 

 

La lectura de aquel libro me pareció totalmente impactante. Una mujer comentando sus duras experiencias en la vida y cómo con la mente podía cambiar o atraerse situaciones. Aquello me parecía mágico, de superhéroe y fascinante. A mí, que siempre me ha gustado hacer las cosas por mí mismo, que una escritora llamada Louise Hay dijera que podemos cambiar lo que vivimos con nuestro pensamiento, hacía que tuviera toda mi simpatía. No eran tus padres, tu familia, tus amigos, tus maestros, tus profesores o el Gobierno. Eras tú mismo quien podías cambiar las cosas si empezabas a pensar de una manera diferente. Desde ese instante Louise Hay tenía toda mi admiración. 

 

Creo que ese libro lo devoré en un solo fin de semana. Había ciertas cosas, digamos extrasensoriales, que me habían acompañado desde la infancia. Cosas que se quedaban para mí y que en cierta medida algunas no podía controlar. Leer a Louise Hay me supuso ser consciente de que esas cosas yo las podía controlar, las podía cambiar, las podía usar cuando quisiera y no cuando ellas quisieran. 

 

recordando a louise hay

 

Pocos fines de semana después, volvía a estar en la misma habitación de esa casa de mis abuelos en la que había una biblioteca. Vivía en la ciudad del viento y aquella noche golpeaba en la ventana junto a la lluvia. Mis abuelos se habían acostado ya y yo estaba en la penumbra de una pequeña lamparita que ponía para leer. Por los agujeritos de la persiana veía la lluvia caer a la luz anaranjada de una farola. Era una de mis cosas favoritas de niño que sigo manteniendo hoy en día: ver la lluvia caer. La luna llena empezó a asomar entre las nubes. Me dirigí hacia esa biblioteca intentado no hacer ruido. Mis manos pasaban de libro en libro esperando que alguno quisiera que lo cogiese. Unas letras rojas y azules llamaron mi atención. 

 

Louise L. Hay en letras azules y “El poder está dentro de ti” en letras rojas. Todo ello en un fondo blanco. Inmediatamente supe que mis dedos elegirían ese libro. El poder está dentro de ti es la continuación del libro Usted puede sanar su vida. Probablemente a mí me impactó más el segundo que el primero porque en la lectura del segundo ya iba con una fascinación previa. Y no me decepcionó. 

los libros de mi vida

Una de las cosas que me enseñó Louise Hay con ese libro fue aprender a pedir. Sí, sí, parece sencillo pero en la vida nadie nos enseña a pedir nuestros deseos, a pedir a Dios, a pedir al Universo, a pedirnos a nosotros mismos. Formulamos mal los deseos y recalcamos justo lo que no queremos tener. ¡Qué desperdicio de energía! Os lo voy a explicar con un ejemplo Cósmicos:

 

Llega la noche y tu mente se para por fin y deja el piloto automático. Tienes un trabajo horroroso o estás sin ningún trabajo y los ingresos escasean y los ahorros se acaban. Con mucha esperanza pero con mucha ansiedad empiezas en tu mente “Dios, Universo, Vida, Cosmos por favor, tengo miedo a quedarme sin dinero y necesito pagar mis cosas. Mándame el trabajo que sea para salir de este pozo” ¿Alguien se siente identificado con esta frase o alguna similar? Pues muy mal Cósmico. Estás pidiendo en negativo, estás reforzando con energía negativa lo que temes, te estás infravalorando y probablemente acabes teniendo lo que se conoce como “trabajo basura, con sueldo basura y horarios basura” en el mejor de los casos. 

       

Mira qué diferencia: Llega la noche, quitas el piloto automático. Deseas una mejora económica para tu vida, para tu hogar. Con mucha esperanza, con mucha fuerza y con mucha positividad empiezas en tu mente: “Dios, Universo, Vida, Cosmos agradezco todo lo que tengo en estos momentos. Deseo una fuente de ingresos que me permita vivir cómodamente y que todo esté en armonía, con horarios que me permitan atender mi vida privada y que me produzca una satisfacción cada día

 

Esta es una de las formas positivas que enseña Louise Hay para pedir nuestros deseos. En la primera forma tu energía está enfocada en el miedo a ser pobre, a no valorarte por aceptar cualquier trabajo con cualquier condición por muy mala que sea, a seguir cavando en el pozo que dices estar metido. En la segunda forma, agradeces lo que ya tienes, pides una fuente de ingresos no solo para pagar facturas sino también para poder ahorrar y pagar otras cosas (salud, ocio, estudios, etc), valoras tu vida privada haciendo ver que en la vida no todo es el dinero. 

 

los libros de mi vida

 

Solo por hacerte consciente del poder que puedes tener a la hora de manejar y transformar ciertos acontecimientos de la vida, merece mucho la lectura de los libros de Louise Hay. Hay situaciones difíciles de la vida que no solo la van a arreglar o transformar los pensamientos positivos. Pero para eso hay otras lecturas de otro tipo de libros que recomendaré en esta sección de “Los libros de mi vida”. Louise Hay te da unas herramientas que pueden valerte para muchas situaciones. Hay otras situaciones para las que nadie tiene respuesta, ni siquiera yo como tarotista. 

 

La década de los años 90 avanzó y ya estaba en la segunda mitad. El mundo estaba empezando a acelerarse más de la cuenta pero aún todo era más sencillo que hoy en día. Estaba en casa de una tía. Si la casa de mis abuelos estaban llenos de libros que me fascinaban, la casa de mi tía tenía unas cintas de casete y unos cd que acabaron por llamar mi atención. De esas cintas y esos cd salía el sonido de una música de relajación que relajaba al más nervioso.

 

Hoy muchos van al chino a comprar cosas del día a día. En aquellos años uno iba a la tienda de 20 duros o la tienda de todo a 100. Y allá que fui yo a una de ellas para comprar cintas y grabar aquellos cd y aquellas cintas de música de relajación. Aún hoy en día las conservo a pesar de haber viajado por una parte de España. 

 

En aquel verano y en aquella casa de mi tía, cuando ya pensé que lo había grabado todo, me encontré de pronto con unas cintas que no había visto antes. Quedé totalmente fascinado cuando descubrí que eran cintas con audios de la voz de Louise Hay con traducción al español. Por supuesto aquellas cintas las grabé y aún las conservo hoy.

 

Todas las noches, durante años, antes de dormir lo último que escuchaba era la voz de Louise Hay. Esa voz en calma, en armonía, en equilibrio que conseguía relajarme de una manera espectacular. Fue el momento que aprendí a escuchar y volvió a ser con Louise Hay. 

 

usted puede sanar su vida

 

Esas cintas se las quise grabar a todo el mundo. Un día con gran entusiasmo le regalé una de esas grabaciones a una amiga de entonces. Al día siguiente hablando por teléfono le pregunté con mucha ilusión qué le había parecido. Con nulo entusiasmo me dijo “¿Para qué me la has regalado? Es totalmente aburrido?” No me podía creer que alguien pensara que Louise Hay era aburrida, que aquellas cintas eran aburridas. No me podía creer que pudiera haber alguien que no quisiera ser consciente que puede aprender que con los pensamientos se pueden cambiar las cosas. Ese día aprendí una lección: no todo el mundo va a entenderte y no todo el mundo quiere aprender ni escuchar. 

 

Como anécdota final, contaré algo. Pasaron los años y perdí el contacto con esta amiga en una era que ya se hizo digital. El mundo había cambiado y no a mejor precisamente en todos los aspectos. En una de esas etapas iniciales que caí en la trampa de tener Facebook personal (nunca mais como dirían en Galicia), recuperé el contacto con esta amiga de manera temporal. Su vida había cambiado y ya éramos demasiado diferentes a los amigos que fuimos en aquellos fabulosos años 90. Todo era más superficial, como es la vida en general hoy en día. 

 

Un día me dice con un más entusiasmo de lo habitual: “Tengo que pasarte en un email unos audios que sé que te van a encantar” Así lo hizo. Y ahí estaba yo escuchando aquellos audios en mi portátil. Ya no era el encanto de esos casete pero los audios eran los mismos de Louise Hay que una década antes le había regalado en una cinta de casete. Ella me dijo que no lo recordaba. Fue la última lección que me dio Louise Hay, siempre Louise Hay: No dejes de ser tú mismo si los demás no te entienden. Algún día te entenderán aunque quizá ni se den cuenta ya. 

 

Curiosamente al poco tiempo volvimos a perder el contacto y más de 10 años han pasado ya de eso. Pero todo está como tiene que estar. Hoy aquí, recordando a Louise Hay en Los libros de mi vida. 

 

Louise Hay nació en Estados Unidos el 8 de Octubre de 1926 y murió en Estados Unidos el 30 de Agosto de 2017. 

 

 

Los libros de mi vida – Recordando a Louise Hay

6 pensamientos en “Los libros de mi vida – Recordando a Louise Hay

  • 9 marzo, 2018 a las 1:34 pm
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    Hola Sergio. Me ha encantado que recuerdes hoy a Louise Hay porque también fue alguien importante en mi vida. He leído muchos libros de ella y todos me encantaron y me sirvieron de mucha ayuda. Muchas gracias

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    • 9 marzo, 2018 a las 6:46 pm
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      Muchas gracias África. Creo que todos los que recordamos a Louise Hay, tenemos un recuerdo especial de ella, de sus libros y de la vida de nosotros mismos en esos momentos. Son libros para volver a leer y la verdad que la energía que tenía ella en sus palabras no la tienen otros. Un gran saludo!!

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  • 10 marzo, 2018 a las 11:58 am
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    Me encanta que hayas iniciado este nuevo apartado en tu blog. Será muy interesante leer sobre los libros que te marcaron y cómo lo viviste.

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    • 10 marzo, 2018 a las 5:44 pm
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      Hola M.B. muchísimas gracias por tu opinión y por la valoración de este nuevo apartado en el blog. Una vida da para muchos libros, de muchas temáticas y muy diferentes unos de otros. Será un placer escribir futuras entregas y compartirlo con todos vosotros por aquí.

      Un gran saludo Cósmico!!

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  • 29 julio, 2018 a las 12:06 am
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    Saludos Sergio!
    Me ha gustado esta seccion tan personal y el mensaje tan claro en las palabras.
    Esas energias que marcan el camino y que a veces no se es consciente de todo lo que no nos rodea.
    Hay mas temas de los libros que marcaron tu vida?

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    • 31 julio, 2018 a las 7:51 am
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      Muchas gracias por tu opinión y por participar en esta entrada del blog.
      Cuando nos paramos a observar es cuando nos damos cuenta de lo que nos rodea. Estamos inmersos en un ritmo frenético de vida que desde luego muy positivo no debe ser.

      Este verano, con más calma quiero hacer más entregas de libros que marcaron mi vida y que pueden venir bien a otros lectores para determinados momentos que pasen en su vida.

      Un gran saludo y espero verte por aquí otra vez!!

      Responder

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